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¿Quién soy? Especialista en lenguajes.
Puedo decir que mi especialidad es el lenguaje en
cualquiera de sus variantes: soy una fusión de poeta, escritor,
traductor, corrector, comunicador social, diseñador, músico,
dibujante, creador de imágenes, analista de sistemas de información
y programador de lenguajes y bases de datos. Y casi todo eso lo
enseño mediante el lenguaje -en persona o por e-learning-.
En el pricipio era el verbo...
...Y yo no hablé hasta los 3 años y medio.
Eso preocupaba a mis padres.
Pero yo no hablaba porque no tenía nada interesante para decir.
No era una "ausencia" de pensamiento: era una economía
de la calidad del pensamiento. Esa misma calidad que hoy busco en
los libros, los poemas, la música, el cine y la web. Es decir, en
la cultura.
A los 3 años me largué a hablar, a leer y a escribir,
todo a la vez. Aprendí mirando (en blanco y negro, por supuesto!)
"Plaza Sésamo", es decir, hace 30 años fui
alfabetizado por televisión. Pertenezco a la generación
de la pantalla (videojuegos, etc.). Y todavía hoy, 30 años
después, hay quienes cuestionan el uso de la tecnología
en educación... Aguante Elmo!!! (y por qué no Discovery
Kids).
En cuanto a gustos personales, me gusta la vida rural,
los objetos del campo y las costumbres "antiguas", tranquilas,
aun en esta era de la información: construí mi casa colonial a cinco
cuadras de las pampas con sus ganados y caballos, a la vista de
molinos, tranqueras y sulkys, con un gran arado en el parque de
casa que es mi trofeo preferido: y pude vivir varios años sin teléfono ni celular,
pero me es imprescindible la banda ancha y el software
P2P que me acerca cultura (libros, música,
películas) regalada por otros como yo.
No tengo auto, y en mi pueblo me alcanza movilizarme caminando,
o a lo sumo en bicicleta (para explorar el campo y la laguna). Para
viajar fuera de mi pueblo, me movilizo por microondas -internet-.
Movilizo mi pensamiento y mis diálogos
con otras personas, que es lo que me define, así que por
supuesto que "soy yo" el que viaja en las microondas.
Son mis átomos.
En lo local, como lugar para vivir, soy partidario de la era agrícola,
y no de los suburbios de la era industrial. En lo global, estoy
metido de pies a cabeza en la era digital. Leí a Alvin Toffler
y le creo. También creo en el panorama tecnológico
que se viene, según la visión de Ray Kurzweil.
Admiro la visión de la educación y el conocimiento
colaborativo tan bien descripta por Martha Jalali Rabbani.
Además, soy vegetariano. Pero no molesto con eso. Y en general,
sí me molestan (y muchísimo) los vegetarianos "militantes"
que intentan convencer a todo el mundo. Creo que lo que me molesta
(más allá del fin defendido) son los medios empleados.
El medio es el fin. Juntos. No hay fin malo que
justifique medios buenos, ni medios malos que justifiquen buenos
fines.

Stephanie Aylén -Steffi- es mi hija
de 9 años, a quien adoro sobre todas las cosas, y Katty
Erika es mi amada esposa, licenciada en psicología que trabaja en una sala pública de Guernica para un proyecto de Médicos Comunitarios, además
de integrar el gabinete en la Escuela Especial 501 de Alejandro Korn,
y la comisión directiva del "Centro Educacional para la Paz".
Dejé de creer en todos los "ismos", y muy,
muy especialmente, en el más contagioso de ellos, y el que más separa
a las personas: el nacionalismo (alimentado por
políticos que responden solamente a intereses económicos). Los pueblos
no precisan nacionalismo, sino cooperación mundial.
Somos interdependientes, el planeta es un diálogo intersubjetivo
que no se frena en las fronteras.
Siento que la idea de nacionalismo solo es compatible
con la existencia del estado nación, cosa a la cual no le veo mucho
futuro. El nacionalismo es tan pobre como el provincialismo o el
municipalismo o el individualismo. ¿Por nacer en un lugar defiendo
ese lugar, más allá de sus vicios y virtudes? ¿Y si defiendo principios
y valores universales -para toda la humanidad- en vez de
defender lugares geográficos?...
Los ingleses se instalaron en Malvinas en 1800 y
pico, y los argentinos le arrebataron la provincia de Formosa al
Paraguay casi en el 1900...
Me gustaría que, si algún día nos devuelven las Malvinas,
para ser coherentes con nuestras aspiraciones de ejercer la Justicia,
ese mismo día devolvamos Formosa a los paraguayos... ¿Justicia solo
cuando nos conviene? Mhmmm...
En fin, no vale la pena perder tiempo en esto: la división del mundo
en pequeños estados-nación está condenada a desaparecer en pocas
décadas y fusionarse, primero en bloques regionales, luego en un
gran país-mundo: "La tierra es un solo país, y la humanidad,
sus ciudadanos" (Bahá'u'lláh).
Te invito a seguirme conociendo, pulsando alguno
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posibles entre semejantes... |