
Molino de El Pilar
Muy quieto en tu lugar, estás corriendo
mientras tu rueda gira, enorme rueca
que ovilla nubes y aquieta la seca
textura de la tierra. Tu tremendo
correr estando quieto no termina
pues debajo del suelo nos navegas
las napas de la tierra, siempre ciegas
y timoneas sus mares de neblina
amarrado a tu puerto como un faro
sembrado en el sembrado de mi huerto.
Dinámico y estático, aunque muerto,
más vivo que lo vivo -y eso es raro-
tu extraño anacronismo me sugiere
a un monstruo que trabaja y nunca muere.
10/02/2003
En El Pilar, lloviendo.
Al mismo molino
Más alto que el más alto de mis pinos
asomas tu flor recta, vanguardista,
a veces quieta, otras contorsionista,
del viento esclava y de sus hilos finos.
Toda tu fuerza viene de tu altura
seductora del aire y compañera,
transformada en hondura si acelera
y sube y baja hasta el agua madura.
Girasol, giraluz y giraviento,
trepado al campo como un gran vigía,
señalas cada brisa y la haces mía
y de mis plantas, dándoles tu aliento
de una lluvia esperada que nos subes
desde las catacumbas de tus nubes.
10/02/2003
En El Pilar, lloviendo.

Palmera
No despegas del suelo durante años
mientras se abre el paraguas de tus hojas.
La altura ya traerá coronas rojas
para todos los aros, como escaños,
que usa tu tronco para alzarse al cielo.
También tu fruto nutre de amarillo
a los ojos que suben tras el brillo
de la luz recortando tu alto vuelo.
No tiembla ni un instante tu madera
ni se dispersa en ramas hacia abajo.
Apuntas sólo al cielo tu trabajo
protegiendo tu breve primavera.
Antigua como el pueblo, persevera
la trama de tu savia, tu bandera.
06/02/2003
A la palmera de Perú y Av. Valdez
La costa y la laguna
Sobre la suma del azul sonoro
el artificio de la luz alada
va derramando espuma enamorada
al margen infinito, arena y oro.
Lo verde gana altura de otro otoño
amarillo en el viento hasta la muerte.
Siempre es débil corona de lo fuerte
lo que se fue en olvido y es retoño.
La tierra balancea su deseo
entre el agua y la luz sobre lo verde
y nadie crece más de lo que pierde.
Agua lleva a la orilla, la misma agua
que era nube en el viento, yunque y fragua
de otra lluvia en su lento golpeteo.
07/01/2003
A la Laguna de San Vicente
Mi pueblo colonial
En la palabra patria se oye el eco
de caballos alzando polvaredas
por senderos que hoy trazan alamedas
custodias de vías muertas, oro seco,
cauces yertos sin derrames de trigo
hacia estelas de barcos que se alejan.
Tras dormidos celajes hoy se añejan
abortadas semillas, sin abrigo
contra el reseco soplo de otro fuego
no traído en caballos ni arcabuces
sino en sueños agónicos de luces
del que enarbola espadas y monedas
mandadas por espadas y monedas
de un rey lejano, absurdo, sordo y ciego.
07/01/2003

Aves
Asciende en la confianza de sus alas
buscando inmensidades en el cielo
pero su hambre cancela tanto vuelo
y le hunde en sus entrañas tantas balas
que se derrumba al barro, al agua, al lodo,
atrapado en la red de su deseo.
Cautivo de su torpe balanceo,
sucias las alas, incapaz de todo,
mora en el polvo, prófugo del cielo,
y odia y envidia la más leve altura
y siente su impotencia acrecentada
por el vislumbre, apenas, de algún vuelo.
Es el conocimiento lo celeste
donde ascendemos, cueste lo que cueste.
08/01/2003
Llama
En la vela apagada, está la llama
y en lámparas sin lumbre duerme el fuego
de la luz aguardando en su ojo ciego
a la precisa chispa que la inflama.
Como espejo arruinado por la escoria
que intenta y ya no puede mostrar luces,
padece quien se aferra a viejas cruces:
madera para olvido no da gloria.
Y no sabe la vela por su esfuerzo
encenderse a sí misma, iluminarse.
Es necesario un soplo de energía
acercando su fuego a esta agonía
de resistir tan solo y opacarse
como espejo sin soles ni universo.
08/01/2003
Arqueología del futuro
La puerta del pasado está cerrada.
Tanto arqueólogo en vano ha transpirado
persiguiendo un trofeo imaginado:
el origen, el cero, la llamada
que no escuchó la bestia, y sí el fantasma
destinado a triunfar sobre su mundo.
Ese instante del alma y su profundo
penetrar fecundando, aún nos pasma
de misterio insoluble e infinito.
Si en esa noche eterna hubo un grito
y nacía la idea y las palabras,
no está grabado en piedras ni en macabras
calaveras disueltas, hueso y mano,
sino en el sueño de un futuro humano.
08/01/2003

Sed
Devoraría nubes a mordiscos,
agua blanca, deseo sobre el mundo.
Arriba la frescura, aquí el profundo
pozo de polvo. Como San Franciscos
destrozamos sandalias y violines
buscando enamorarnos. Peregrinos
de nuestro altar de pétalos divinos,
marchamos seducidos por clarines
confundiendo el metal y la madera,
espadas escondidas en la cruz.
Devoraría el agua de la luz
que ofrece el cielo fresco a nuestro antojo.
Abajo el mundo ofrece sólo rojo
polvo infernal, castigo, sed, ceguera.
09/01/2003

Clorofila
Mi alma de clorofila se alimenta
no de la tierra donde estoy atado
ni tampoco del agua. Un surco arado
soy para el tiempo que nunca escarmienta
y persiste en sembrarme en polvo y piedra
a pesar de la ausencia de otra nube
y del calor tremendo con que sube
agua del mar al cielo como hiedra.
Tan solo de la luz soy otro brote
como millones que arden en su vela,
lentísimo fugarse y consumirse
para una vez sin cuerpo descubrirse
el verdadero ser como una estela.
Detrás del barco, nuestro lento bote.
16/01/2003

Tierra de
cántaros
El ala de los cántaros le sueña
por la pendiente de su arcilla oscura
y le imagina rostros y hermosura
donde la tierra ondula y la hace dueña
de unos ojos hondísimos de luna.
Sobre la suma de su antología
le brinda su sutil agronomía
a trigales y llantos de una cuna.
Toda su savia viene de la bruma,
su lluvia de los cielos, su celeste
es espíritu puro que se ofrece
a dar ambiente a todo lo que crece
entre la fronda de su selva agreste,
rodeada de follaje y tanta espuma.

Tranquera
Lluvia fue desluciendo tu madera
y óxido tus bisagras atascando.
Caíste para siempre atravesando
el yuyerío. Y no es lo que antes fuera
el alambrado abierto por tu herida.
Ya no contiene el paso del caballo
hacia la alfalfa yéndose, ni al mayo
que amarillea el verde de tu vida,
tu diagonal manera de apoyarte
contra los postes rectos que te cuidan.
Ellos también se fueron en astilla,
se van doblando y no pueden llorarte
los dueños que no están y que te olvidan.
Perdida y sola, quieta maravilla.
Molino de pueblo
Atalaya de nubes y de vientos,
de rayos, domador, de sed, arriero,
viejo árbol de metal, tu compañero
chirrido de aspas, con derrames lentos,
ha vigilado siestas y tormentas,
derivando a los rumbos, obediente,
y succionando intermitentemente
agua más agua y agua. No escarmientas
y aún persiste tu férrea arquitectura
dominando la escena y la distancia,
por raíces hondas donde tu alma abrevas
germinando en la flor que nos elevas
por sobre el pueblo antiguo y tu fragancia
a húmeda tierra, mástil de hermosura.
21/01/2003
Al molino de Av. Valdez y San Martín

Veleta
No es de ella su certeza, siempre exacta.
Va cautiva de una verdad de viento
y atenta al origen del momento,
en caso de algún cambio, se retracta.
No tiene orgullo de su yo de lata,
ni se empeña en caprichos. Obedece
en silencioso gesto al aire puro,
y se empina en lo alto de algún muro
para mostrar el rumbo a las banderas.
Las semillas perciben su corriente
girasoles del aire, gira vientos,
y rama y tallo orientan a sus lentos
latidos donde un norte se presiente.
Viento, de Dios; nosotros, las banderas.
15 y 27/03/2003
Hornero
El horno del hornero equilibrista
se sostiene afirmado sobre un palo
para la luz pensado, y menos malo
lo vuelve su hogar minimalista.
Su pico es herramienta de dos fines,
a veces flauta para sus cantares
y otras veces cuchara en sus obrares
de arquitecto atareado en sus trajines.
Minucioso empleado de sí mismo,
colecta hilachas, barro, paja y cuero
y los recicla en su horno carcelero
sirviéndole de patio un gran abismo.
Su nido incuba alas en la altura,
no la del cielo, la de la hermosura.
21/01/2003
En El Pilar, lloviendo.
Aljibe
El pozo del aljibe junta cielo,
desmayada frescura acumulada,
tesoro de pureza iluminada
aguardando la sed que alce su vuelo.
Es espuma de nube, hielo y trueno
domado entre paredes, bajo rejas.
Glicinas y jazmines cubren viejas
roldanas y cadenas, y en su lleno
balde que se derrama exuberante
alimenta la huerta y la gigante
sequedad de los años que lo agrietan
como un sepulcro, hasta que lo aquietan.
Lo va alejando el tiempo de la gloria.
¡La gloria! La gloria es la memoria.
25/03/2003
Luna y nube
El agua de las nubes se ilumina
de luna iluminada. ¡Cuánta luna
llena de luna llena, luz de cuna,
seno de luz, mi luna femenina!
La transparencia de la nube vaga
hace de velo, oculta casi nada,
y enmarca tu silueta iluminada,
tu leche que mi ojo sediento traga.
Una madre en el cielo nos vigila
oculta entre lo oscuro del espacio,
y a veces tras de nubes pasajeras.
Su mensaje es la luz de las esferas,
medida de lo lejos y despacio.
Mi alma es la nube que sobre ella oscila.
18/03/2003
A una luna nocturna vista desde el tren
entre Korn y Guernica
Contrarios
Yo busco en la distancia inapetente
el hambre de comerte cada beso.
Y busco en el pecado el hondo rezo,
y en lo que ignoro el signo que mi mente
refleje y multiplique como espejo.
El pozo más oscuro me ilumina
y soy como el sendero que camina
hacia dos lados el mortal cangrejo.
Mi mano a veces trepa de una nube
y otras se hunde en el barro necesario.
Me purifica huir de lo contrario
viajando hacia lo cierto. Mi alma sube
no sólo cuando vuela hacia la altura:
también vuela buscando sepultura.
10/02/2003
A mi esposa.

Pueblo de sauces
Todo un pueblo de sauces junto al río
traidor de trigo y frutos torrentosos.
Su lágrima alimenta dolorosos
caudales de monedas y de frío.
Azul linaje de la indiferencia,
azul inmensidad de indiferencia,
azul pura traición, indiferencia.
La silenciosa, muda indiferencia.
La tala, el hacha, el fuego en mi madera
prefiero a este olvido interesado.
Mejor el golpe hundido en mi costado,
mejor mi leña ardiendo en la leñera.
Abono de ceniza es ya mi fuerte
legado hacia los brotes, no mi muerte.
27/06/2003

El sur
Mi cielo mira al sur. Mi sol alumbra
desde su arco tendido, flecha tensa
de la luz a la luz de lo que piensa
para espanto de sombra y de penumbra,
enredadera fría de la duda
ahogando en humedades la estructura
nacida para alzarse hacia la altura
y contemplar la luz, ávida y muda.
Mi cielo ahonda el sur. Lo enmarca, liso,
celeste y nube para el gran motivo
de esta gran lejanía donde vivo
arboledas y verdes, paraíso
de arte mayor que el mundo de un museo.
Al sol y al sur, es todo mi deseo.
24/06/2003
Camino de tierra
Le abre una herida al campo y lo divide
para poder unirlo a otros paisajes.
Herido de herraduras, sueña viajes
para la rueda que otro giro pide.
Su polvo da a los vientos, y sus huellas
son surcos donde crece cada viaje,
germinando en el barro hasta que baje
la lluvia de su espera, y las estrellas
vuelvan -más puras- a marcarle el rumbo,
lo ubiquen en el mapa del planeta
y le den luna a su noche negra.
Cualquier vaivén de carro me lo alegra
trayendo lejanía a tanta quieta
esperanza de luna, rueda y tumbo...
12/05/2003
Al camino que sale desde El Roll hacia La Capilla

La tormenta
De cigüeña hizo el viento que la trajo.
Plomiza gris, oscura, embarazada
desbordante de fría agua pesada
que se cae madura, sin trabajo.
De pronto se hizo noche en pleno día.
Apurados, los pájaros. Y arena
en remolinos barre calle y pena
mientras moja el asfalto su alegría
de estallidos y fuegos de artificio.
Temblores anunciando el gran momento,
desmoronarse y ser frescura libre
perfumando la tierra. Mi alma vibre
al ritmo de su marcha y de su aliento,
tierra con lluvia, santo beneficio.
11/11/2003
El muerto
Yo te hablo por mis poemas todavía,
sin tumba, sin el tiempo, sin espacio.
La muerte mi materia hunde, despacio,
pero no mis palabras. Cada día
verás el sol de otra manera, el brillo,
la forma de las nubes, diferente.
Lo mismo mis palabras. En tu frente
resonarán distintas, de otro grillo.
Apenas la materia se disuelve,
pero no las palabras resistentes.
El mundo entero pierde sus sucesos
pero lo imaginado sigue, vuelve,
habita las memorias y las mentes,
historia de David contra los huesos.
20/01/2004
A mi hija Stephanie Aylén
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